El Cotillo baila al son de Locoplaya

La primera jornada del Festival Fuerteventura en Música (FEM2017) tuvo nombre propio: Locoplaya. El trío de raperos herreños, en el día de la Bajada de la Virgen, celebró su particular liturgia muy lejos de la ermita de La Dehesa, ataviados con material playero, cada uno con su albornoz, flotadores de llamativos colores, alguna colchoneta y regalando caramelos y bollería. Eso y sus rimas fáciles, casi onomatopéyicas, repetidas a coro por una multitud que copaba las primeras filas desde bien temprano para ver sobre el escenario de El Cotillo a esta auténtica revelación del trap (¿existe realmente?). Su concierto, corto para sus fieles, respondió a la premisa que pactan antes de comenzar la ceremonia: locura en la playa. Y así fue en una noche que partió con un viento que amenazaba con restar público y erigirse en protagonista, pero que al final solo fue parte de la juerga locoplayera a la que también se unieron Alisius, Familia Flotante, Bocinegro, los suecos Movits y Cycle. Hoy sábado se subirán al precioso escenario montado para la ocasión Morodo & Okoumé Lions, Kumpania Algazarra, Elenco Da Paz, Totó ST, The Sordos y Kruger, a partir de las 20.20 horas.

El FEM, una de las principales apuestas culturales del Cabildo de Fuerteventura, ha hecho de nuevo un gran esfuerzo para presentando mejoras en las infraestructuras que le hacen único y diferente, tanto en el diseño de su escenario como en la prestación de los servicios audiovisuales, a la altura de los mejores festivales del país. Sin duda, ayer uno de los comentarios más extendidos entre los asistentes fue el extraordinario diseño, el decorado de la carpa, sus juegos de luces y pantallas de led en el frontal del escenario, y el excelente sonido, obra de la empresa Auiolux, bendecido por todos los grupos.

Alisius tuvo el honor de abrir el FEM2017. Banda con apenas dos años de existencia, reúne a músicos experimentados formados en otros proyectos, procedentes de diferentes lugares, pero con una premisa común: el rock. Roberto (voz), grancanario de Maspalomas, fue miembro de reconocidas bandas de funk y rock y controla el espacio escénico con pericia; Raúl (guitarra) deja entrever sus querencias por el rock progresivo en cada acorde, en cada solo; Guillén (bajo), un clásico del rock madrileño durante los 90; y Jordi (batería y percusión) con experiencia en varias formaciones de versiones, son una sólida base rítmica. Construyen sus propios temas con gusto, sin fisuras y con un sólido directo. Se quedaron con ganas de más. Y nosotros también.

La Familia Flotante tomó el relevo cuando la playa ya se estaba llenando. Con sus ritmos desenfadados, capaces de viajar de la bossa brasileña a la cumbia porteña, con escalas en el reggae jamaicano, lograron hacerse poco a poco con el público. Excelente directo, músicos expertos, esta banda compuesta por Alejandra Batista a la voz, Andrea Capoccia a la guitarra semiacústica, Gabriel Cavallini al saxo tenor y saxo barítono y Riccardo Capelli a la batería, nació hace dos años en la isla de Fuerteventura como un encuentro espontáneo de músicos con diferentes trayectorias musicales, experiencias y formación que unieron su pasión por la música en un espectáculo de calle lleno de vida.

Bocinegro es puro blues, de raíz, del delta. Rara avis en una tierra poco pródiga en estos días a cultivar los ritmos más puros, hacen de su down home un viaje lisérgico, una especia de rock hipnótico y tántrico, circular, que empieza y termina en el mismo sitio, en el mismo acorde del que parte. Excelentes músicos, Imma Costanzo (voz, Napoles), Jordi Benito (guitarra, Barcelona), Raúl González (percusión, Asturias) y David Llop (guitarra, Barcelona), rindieron un precioso homenaje al blues acústico de la posguerra y a los grandes intérpretes del género, desde África hasta Norte América.

Con Locoplaya se acabó el rock. Este trío de rap formado por El Crema, El Bejo y Uge torcieron los ritmos hasta descoyuntar al personal con su rap costumbrista, plagado de términos tan canarios como las chácaras de su isla natal, El Hierro. Ataviados con albornoces, flotadores y colchones de playa, se encargaron de montar una animada fiesta justo de ese mismo instante. Canciones pegadizas, con estribillos coreados por media playa, supieron recrear en cada tema la esencia del verano. Como pez en el agua, en su hábitat natural, a pocos metros de la costa y sobre la arena de La Concha, Locoplaya marcaron un nuevo camino en el devenir del FEM y cerraron su atípico recital de forma coherente con sus formas, repartiendo sandías entre las primeras filas.

Movits! fue una de las gratas sorpresas de la noche. Con una propuesta que se fundamenta en el rap y que aborda otros estilos como el swing, el jazz, el reggae o el drum’ n bass, su directo tiene mucha energía, visualmente es muy atractivo por las coreografías de sus vientos y la permanente movilidad de su frontman y excelente cantante, Johan Jivin’ Rensfeldt, que a fuerza de interactuar con el público acabo por meterse en el bolsillo a una audiencia que se había quedado con más ganas de Locoplaya. Temas propios, casi todos cantados en sueco, alguna versión (de Placebo) y guiños incluso a Suzanne Vega. La base del grupo la forman su vocalista y Anders Rensfeldt (su hermano) que también toca la guitarra eléctrica, percusión, hace las bases desde su posición de Dj, pero también se transporma en MC en algunas canciones, aportando mucho color al grpo. Todo un descubrimiento.

Cycle, vetarana banda nacional formada por el reconocido productor David Kano, el cantante y actor Luke Donovan, la cantante y actriz La China Patino y el guitarrista Juanjo Reig, pusieron el broche final a la noche con su habitual descarga de electrónica y guitarrazos de rock. Un show potente cargado de hits, de auténticas piezas rompepistas. Mucha profesionalidad en la banda más importante de electrobreak que ha dado este país y que no deja indiferente ni parado a nadie. Es inevitable moverse al ritmo de canciones que saben encontrar la pausa para a renglón seguido, encontrar la intensidad suficiente para que llegue a continuación una especie de catársis, de éxtasis multitudinario, casi orgíastico y orgásmico.